Otro patrimonio

   A lo largo del casco urbano encontraréis una buena muestra de relojes de sol antiguos y de nueva factura, entre los cuales destaca el reloj analemático del Parc dels Astres, un espacio verde dedicado a la Luna (tres palmeras simbolizando la bella Selene), la Tierra (la acequia del Puerto) y el sol (reloj analemático).

   También podéis observar los paneles cerámicos devocionales conformados por conjuntos de azulejos cerámicos policromados y que decoran muchas calles representando la figura o escenificación de la vida de uno o más santos, mártires o beatos. Los más antiguos se sitúan en la calle San Roque y la plaza de la Virgen de los Desamparados (s. XVIII). Posteriores son los de la calle La Creu (s. XIX) y la calle Sant Doménec y la plaza San Pedro y Constitución (s. XX). Recientemente se han incorporado a esta colección dos más en la plaza Constitución y la av. Valencia (s. XXI).

   En el centro del pueblo destacan además algunas casas por su antigüedad o por su valor intrínseco como parte de la herencia cultural. Así, en la plaza de la Verge dels Desemparats encontramos una casona del s. XVIII que destaca por sus características rejas y balcones forjados y el palco de ventanas rebajadas que se abren desde la habitación. En la plaza Constitución podemos admirar la fachada de la llamada "casa parroquial" (s. XIX) con una ornamentación ecléctica. En la calle Els Forns podemos encontrar muchas casas grandes de agricultores acomodados, llenas de elementos arquitectónicos clasicistas. Al contrario, en la calle Els Llorers observamos un conjunto de casas modestas (s. XVIII) que se conservan prácticamente en su estado original y dan una idea de la forma de vivir de los agricultores más pobres.

   En la plaza Constitución destaca el edificio recientemente restaurado de La Sala, donde antiguamente se ubicó el primer Ayuntamiento de la localidad y en el que se muestran los arcos de ladrillo de la lonja de la época medieval. En la última planta destaca la Colección Museográfica municipal en la que se pueden observar los restos arqueológicos encontrados en la restauración del Castillo de Carrícola, además de conocer un poco más la historia del municipio y el Castillo.

   Rodeando el núcleo urbano está la red de acequias y brazales de riego que conforman la Acequia del Puerto, elementos de interés histórico y etnográfico omnipresentes en el término municipal que son más antiguos que el propio casco urbano y que, en los últimos años, han sido objeto de estudio de universidades internacionales. Algunas de estas acequias unen El Palomar con otras poblaciones de la comarca desde hace más de 1.000 años.